Pocas veces en la vida se tiene el privilegio de conocer personalment a un auténtico divo del canto lírico de la envergadura de Alfredo Ricceri. Considerado uno de los más talentosos barítonos de nuestros tiempos, "Alfred" siempre está en el centro de la escena coral internacional. Comenzó su rutilante carrera de la mano de Alex Herrera, que lo catapultó a la fama con su intervención como solista en la Misa Criolla de Ramírez. Tras escucharlo, los Chalchaleros y Mercedes Sosa declararon que ya no cantarían más esa pieza, porque lo de Alfred era insuperable.
-Hay un antes y un después de Alfredo Ricceri -exclamó la Negra Sosa con lágrimas en los ojos.

A pesar de sus numerosos compromisos artísticos, Ricceri no abandonó jamás su segunda gran afición: la reparación de lavavajillas. "Son dos actividades muy relacionadas" aseguró en una reciente entrevista. "En ambas es importante la higiene bucal, puesto que los alimentos que ingerimos desde nuestra vajilla penetran por el mismo conducto que usamos para emitir sonidos. El sonido del lavavajillas, además, puede indicar problemas que es mejor detectar a tiempo. Puede que haya un esfuerzo excesivo, el sonido tiene que salir suave y con apoyo. Si el aparato está seco además se puede dañar..."
En la foto podemos apreciar otra de las cualidades distintivas de Alfredo: la elegancia. Coqueto hasta decir basta, Alfredo pide un café cortado americano porque hace juego con su sweeter. ¡Eso es clase!